
Nunca fui buen estudiante. Era de los que llegaba siempre tarde, pasaba de atender en clase y mucho más de estudiar, aunque por lo general siempre aprobaba. En el instituto de mierda donde estuve cuatro años me suspendían en Música. Curioso que ahora me gane la vida con ello.
Algún día contaré cuando me quedó Gimnasia para septiembre y me hicieron un ridículo examen que consistía en cansarse corriendo y tirar un balón a un aro.